Por fin después de muchísimos años me encuentro frente a él, ese deseo de un día poder contemplarlo envuelve ese instante y engrandece la emoción del momento, y de repente, todo se hace “mágico”. La niebla que despierta la mañana nos muestra un Machu Pichu tímido, apenas se deja ver. Aprovechamos que acaba de amanecer…