Después de muchos meses, de nuevo he vuelto a pasar por la carretera de Cardiel, desde donde a lo lejos, se divisa tu encina, que sigue siendo la más alta. Se hace difícil pasar y no volver la mirada, intentando buscar un ápice de tu presencia..
El sol calentaba las encinas, aletargadas todavía por los fríos vientos de este invierno. El campo olía a campo más que nunca, la humedad de la tierra alimentaba las flores, formando prados de colores, matizados por los pétalos de cientos de margaritas. El aire no podía ser más puro, el paraje se me hacía inmenso, fresco y radiante a la vez. Creo que igual que yo, siempre has sido un romántico y seguramente estés creando tu propio paraíso, que un día será también el mío.
Te echo de menos